La administración del presidente Donald Trump anunció una propuesta para imponer nuevos aranceles a las importaciones procedentes de decenas de países, tras concluir que numerosos socios comerciales no han tomado medidas suficientes para impedir la entrada de productos fabricados mediante trabajo forzoso.
De acuerdo con un informe de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), presentado la madrugada del 3 de junio, Canadá, México, Taiwán y Reino Unido enfrentarían aranceles adicionales del 10%, mientras que China, Japón, India, Corea del Sur, Brasil, Suiza y otros países serían sujetos a gravámenes del 12.5%.
La investigación, realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, concluyó que 60 países no han aplicado adecuadamente la prohibición de importar bienes elaborados mediante trabajo forzoso. El informe cita estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que calculan que 27.6 millones de personas se encontraban en esta situación en 2021.
Según el embajador comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, la falta de controles por parte de los socios comerciales genera condiciones de competencia desiguales para los trabajadores estadounidenses. Greer señaló que el comercio internacional no debe contribuir a la expansión ni al fortalecimiento del trabajo forzoso.

Nuevos aranceles: medidas para impedir productos fabricados mediante trabajo forzoso
Datos publicados por The Associated Press, revelan que entre los productos identificados como de mayor riesgo figuran:
- Arroz de Myanmar
- Tabaco de Malaui
- Carne de res de Brasil
- Algodón y polisilicio de China
Washington mantiene desde hace años preocupaciones sobre posibles prácticas de trabajo forzoso en la región china de Xinjiang, acusaciones que Pekín rechaza. El gobierno chino respondió a la propuesta negando la existencia de trabajo forzoso en su territorio y calificó las acusaciones como una excusa para fines políticos. Además, insistió en que las diferencias comerciales deben resolverse mediante el diálogo y advirtió que una guerra comercial no beneficia a ninguna de las partes.
“No vamos a seguir tolerando esta disparidad. Algunos socios comerciales han dado los primeros pasos para impedir la importación de productos fabricados mediante trabajo forzoso, entre otras cosas a través del T-MEC y de los compromisos contraídos en los acuerdos de comercio recíproco. Sin embargo, cada uno de nuestros socios comerciales debe hacer más para garantizar que el comercio no fomente ni consolide de manera perversa el trabajo forzoso a nivel mundial”, afirmó el embajador Jamieson Greer.
El Representante de Comercio de Estados Unidos también propuso un mecanismo para el sector textil que permitiría que un determinado volumen de importaciones de prendas de vestir y textiles procedentes de ciertas economías entrara en Estados Unidos con un arancel reducido en virtud de la Sección 301, según establece el comunicado oficial.
For nearly a century, the United States has prohibited the importation of goods made with forced labor. It is time for our trading partners to follow suit.
— United States Trade Representative (@USTradeRep) June 3, 2026
Today, Ambassador Greer determined that the acts, policies, and practices of 60 economies related to the failure to… pic.twitter.com/JWyRCDyXHL
Política comercial
La medida representa un nuevo capítulo en la política comercial de la administración Trump, que en los últimos meses ha impulsado diversas acciones arancelarias contra varios socios comerciales, incluido Brasil, país al que recientemente propuso aplicar un arancel adicional del 25% por supuestas prácticas comerciales consideradas desleales.
Los nuevos aranceles aún no entrarán en vigor de manera inmediata, ya que estarán sujetos a un periodo de comentarios públicos y audiencias previstas para comenzar el 7 de julio. Algunos productos estratégicos, como tomates, plátanos, café y determinados metales, quedarían exentos o estarían sujetos a tasas reducidas dentro de la propuesta.
