El 2 de junio de 2026, un grupo bipartidista de senadores estadounidenses presentó la Ley de Camiones Modernos, Limpios y Seguros (Modern, Clean and Safe Trucks Act), una iniciativa que busca eliminar el impuesto federal al consumo (Federal Excise Tax, FET) del 12% aplicado a los camiones pesados y remolques nuevos, establecido hace 110 años.
La propuesta fue presentada por los senadores Todd Young (republicano por Indiana) y Angela Alsobrooks (demócrata por Maryland), quienes argumentan que el gravamen, vigente desde hace más de un siglo, representa un obstáculo para la renovación de las flotas de transporte y encarece significativamente la adquisición de unidades nuevas.
De acuerdo con los legisladores, el FET puede incrementar entre 15 mil y 30 mil dólares el costo de un camión pesado nuevo, y un sobrecosto de 50 mil dólares para tecnologías avanzadas de cero emisiones o combustibles alternativos.
Federal Excise Tax, FET: Impacto en la renovación de flotas
El impuesto federal fue establecido en 1917 por el Congreso estadounidense, para contribuir al financiamiento de la participación del país en la Primera Guerra Mundial. En la actualidad los recursos recaudados se destinan al Fondo Fiduciario de Carreteras (Highway Trust Fund), encargado de financiar proyectos de infraestructura vial.
Sin embargo, los impulsores de la iniciativa consideran que el impuesto ha quedado obsoleto y genera incentivos contrarios a los objetivos de seguridad y sostenibilidad del sector. Afirmando que el impuesto perjudica a las pequeñas empresas y a los camioneros independientes, quienes constituyen una parte esencial del transporte por carretera estadounidense, y fomenta el uso de camiones “más antiguos y menos eficientes”, expresó el senador Todd Young.
Actualmente, cerca del 34% de los camiones Clase 8 que circulan en Estados Unidos fueron fabricados antes de 2010, por lo que carecen de más de una década de avances en materia de seguridad y eficiencia de combustible. Según datos incluidos en el proyecto de ley, el impuesto agrega al menos 20 mil dólares al costo de un camión diésel nuevo y más de 7 mil dólares al precio de un remolque estándar. La propuesta pretende favorecer la adopción de vehículos más seguros y con mayor eficiencia energética.

Beneficios ambientales y económicos
Los defensores de la propuesta destacan además los beneficios ambientales asociados a la modernización de las flotas. Entre 2007 y 2020, los avances tecnológicos en la fabricación de camiones evitaron la emisión de 202 millones de toneladas de dióxido de carbono y 27 millones de toneladas de óxidos de nitrógeno, además de ahorrar 20 mil millones de galones de diésel. Asimismo, un camión Clase 8 equipado con la tecnología diésel más reciente consume alrededor de 2,200 galones menos de combustible por año en comparación con modelos más antiguos.
Los intentos por eliminar el FET no son nuevos. La Ley de Camiones Modernos, Limpios y Seguros ha sido presentada en cuatro ocasiones anteriores: en 2019, 2022, 2023 y 2025. Además, en la Cámara de Representantes existe una iniciativa complementaria respaldada por legisladores de ambos partidos.
El proyecto fue leído dos veces en el Senado y remitido a comisión para su análisis y discusión. De aprobarse, la legislación obligaría al Congreso a identificar una fuente de ingresos alternativa para sustituir los recursos que actualmente aporta el impuesto al Fondo Fiduciario de Carreteras.
