El gobernador de Texas, Greg Abbott, emitió una proclamación estatal por desastre que flexibiliza el uso de combustible y determinadas restricciones de peso para intentar aliviar la presión sobre el transporte y la agricultura.
Para camioneros y flotas, uno de los cambios más importantes es la posibilidad de utilizar dyed diesel —el llamado diésel teñido o “red diesel”— en las carreteras de Texas, algo que normalmente está prohibido.
La medida llega en un momento especialmente complicado para quienes viven del transporte. Según AAA, el 28 de septiembre el precio promedio del diésel en Texas era de US$5.86 por galón, frente a US$5.21 un mes antes y US$3.17 un año atrás.
El problema no se limita a Texas. Los últimos datos de la U.S. Energy Information Administration (EIA) muestran hasta qué punto el aumento del diésel se convirtió nuevamente en un problema para el transporte de carga en Estados Unidos.
¿Qué es el dyed diesel y qué cambia ahora?
El dyed diesel es combustible diésel identificado mediante un tinte rojo que se utiliza normalmente para actividades fuera de carretera, como maquinaria agrícola y determinados equipos de construcción.
Una de sus principales diferencias está en los impuestos. Al estar destinado a usos off-road, normalmente se vende sin los impuestos sobre combustibles destinados al uso de las carreteras. Precisamente por eso, su utilización en vehículos que circulan por vías públicas está generalmente restringida y puede dar lugar a sanciones.
La proclamación de Texas suspende temporalmente las restricciones estatales y las penalidades asociadas, permitiendo el uso de este combustible en las carreteras del estado.
Pero hay una diferencia importante que los transportistas deben tener en cuenta: la autorización para circular con dyed diesel no significa que Texas haya eliminado el impuesto correspondiente al combustible utilizado en carretera.
La propia oficina del gobernador aclara que la proclamación suspende las restricciones y penalidades estatales que normalmente impiden utilizar este combustible en vías públicas, pero no elimina el impuesto subyacente.
En otras palabras, un owner-operator o una flota no debería interpretar la medida simplemente como una autorización para cargar combustible libre de impuestos y circular sin ninguna otra obligación fiscal.
Hasta 95,000 libras para determinadas cargas
El combustible no es el único cambio que puede impactar directamente en el trucking.
La proclamación también suspende determinados requisitos estatales de permisos para vehículos oversize y overweight cuando transportan combustible, productos agrícolas o madera.
Durante la vigencia de la medida, esos vehículos podrán operar con un gross vehicle weight de hasta 95,000 libras.
Esto no significa que Texas haya aumentado a 95,000 libras el límite para cualquier camión o cualquier tipo de carga. La excepción está dirigida específicamente a los vehículos y productos contemplados en la proclamación.
Para transportistas de combustible y determinadas operaciones agrícolas y forestales, sin embargo, la flexibilización permite mover una mayor cantidad de producto por viaje mientras permanezca vigente la emergencia.
Por eso, antes de operar por encima de los límites habituales, las empresas deben comprobar que tanto el vehículo como la carga estén comprendidos dentro de las excepciones establecidas por el estado.
Texas también pidió una exención federal
Hay otra parte de la estrategia que todavía depende del Gobierno federal.
Abbott solicitó a la Environmental Protection Agency (EPA) una exención temporal de determinados requisitos federales relacionados con el ultra-low sulfur diesel (ULSD).
También pidió flexibilizar las reglas del Texas Low Emission Diesel (TxLED), que regulan determinadas características del combustible comercializado en 110 condados del estado.
El objetivo es ampliar las fuentes de abastecimiento y permitir que una mayor cantidad de combustible pueda llegar al mercado de Texas en momentos de precios elevados y presión sobre el suministro.
Sin embargo, esta parte debe diferenciarse de la autorización estatal para utilizar dyed diesel.
Texas puede suspender determinadas reglas bajo su propia jurisdicción, pero no puede eliminar unilateralmente requisitos federales. La proclamación establece que la suspensión de las normas TxLED se aplicará en la medida en que la EPA otorgue la autorización correspondiente.
Por eso, los transportistas no deberían asumir que las normas federales sobre ULSD quedaron automáticamente suspendidas a partir de la decisión de Abbott.
La EPA mantiene una página específica sobre fuel waivers donde publica las exenciones temporales concedidas ante problemas de suministro o emergencias.
Qué deben tener en cuenta los camioneros
Para un owner-operator o una flota que trabaja en Texas, el cambio más inmediato es la posibilidad de utilizar dyed diesel en las carreteras del estado durante la emergencia, sin exponerse a las restricciones y penalidades estatales que normalmente se aplican por ese uso.
Pero eso no significa que hayan desaparecido todas las obligaciones relacionadas con ese combustible.
La proclamación no elimina el impuesto correspondiente y tampoco puede suspender por sí sola requisitos federales. Las empresas deben diferenciar, por lo tanto, entre las excepciones que Texas ya puso en vigencia y aquellas que todavía requieren intervención de Washington.
Lo mismo ocurre con las 95,000 libras. No se trata de un nuevo límite general para el transporte comercial en Texas, sino de una excepción destinada a determinadas cargas de combustible, productos agrícolas y madera.
La decisión llega cuando llenar los tanques representa un costo muy distinto al de hace apenas un año. De acuerdo con AAA, el diésel promediaba US$5.86 por galón en Texas el 28 de septiembre, frente a US$3.17 un año antes.
Para una industria que consume cientos o miles de galones y recorre grandes distancias cada mes, esa diferencia se traslada rápidamente al costo de cada viaje.
La recomendación para camioneros y flotas es revisar las condiciones de la proclamación de Texas antes de utilizar dyed diesel o aprovechar las excepciones de peso y seguir las actualizaciones de la EPA sobre las exenciones federales solicitadas por el estado.
Las nuevas reglas ofrecen más margen para operar en medio de la crisis del combustible, pero no significan que todos los límites, impuestos y requisitos hayan quedado suspendidos.
