Por primera vez, una iniciativa de creación para un marco regulatorio federal integral para la implementaciones de camiones autónomos en el país, forma parte de un proyecto para la reautorización del transporte terrestre. La propuesta busca reemplazar el actual esquema de regulaciones estatales por una norma federal única para los vehículos comerciales equipados con sistemas de conducción automatizada (ADS) de niveles 3, 4 y 5.
El proyecto de ley se incluye en el texto de la Ley BUILD America 250, del Comité de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Un proyecto bipartidista a cinco años que contempla inversiones en carreteras, puentes, transporte público, ferroviario y programas de seguridad vial.
Según actores de la industria del transporte por carretera, como Don Burnette, fundador y director ejecutivo de Kodiak AI, la legislación permitiría a los estadounidenses beneficiarse de las ventajas económicas y de seguridad que ofrece la tecnología de conducción autónoma.
Peter Vaughn Schmidt, director ejecutivo de Torc, señaló que la industria necesita un enfoque nacional que priorice la seguridad y establezca un camino claro para el despliegue responsable de esta tecnología.

Exigencias de seguridad y ciberseguridad para los camiones autónomos
El proyecto de ley exige que haya un operador humano dentro del vehículo cuando los camiones autónomos transporten menores de edad, como es en el caso en autobuses escolares, o materiales peligrosos señalizados.
Asimismo, en los sistemas autónomos de nivel 4 y 5, los fabricantes asumirán las responsabilidades que normalmente corresponden al conductor humano durante la operación en tiempo real cuando el sistema autónomo esté activado dentro de su dominio operativo.
La iniciativa también faculta al Secretario de Transporte para establecer requisitos adicionales de capacitación y licencias para asistentes o conductores remotos, además de fijar límites sobre la cantidad de vehículos autónomos que un solo operador remoto podrá supervisar simultáneamente.
Los fabricantes deberán demostrar ante el Departamento de Transporte que los vehículos autónomos ofrecen un nivel de seguridad igual o superior al de un camión operado por un conductor humano. Esto se logrará a través de pruebas sobre hardware, software, integración de sensores, niveles de autonomía y entornos de validación.
Además, los fabricantes deberán implementar estrictos planes de ciberseguridad que incluyan protocolos para detectar ataques o comandos falsos, planes de respuesta ante incidentes y responsables específicos de la gestión de seguridad digital. El proyecto también exige sistemas de alerta visual o digital para advertir a otros usuarios de la vía cuando el vehículo entre en una condición de riesgo mínimo.
La legislación ordena al Departamento de Transporte establecer requisitos de notificación alineados con las normas de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA). Los operadores y fabricantes deberán reportar accidentes que provoquen muertes, lesiones graves, atropellos a usuarios vulnerables, despliegue de airbags o remolque del vehículo.
Impacto laboral y capacitación
La iniciativa contempla un programa de subvenciones para la fuerza laboral con una financiación inicial de $27.5 millones de dólares para el año fiscal 2027, que aumentaría gradualmente hasta $29.5 millones de dólares en 2031. Estos recursos estarán destinados a capacitar a conductores con licencia comercial, mecánicos y técnicos en la operación, inspección y mantenimiento de camiones autónomos.
Además, el proyecto de ley exige al Departamento de Transporte crear un comité regulador integrado por representantes de empresas tecnológicas, fabricantes de camiones, fuerzas del orden, sindicatos y actores del sector transporte para actualizar continuamente las normas de seguridad e inspección.
Así, los camiones autónomos podrían fortalecer las cadenas de suministro, mejorar la seguridad vial y consolidar el liderazgo de Estados Unidos en tecnología avanzada de transporte.
