Ser trucker en América es sinóinimo de libertad, valentía, tiempo en los mejores paisajes y camaredería. Pero detrás de esta postal romántica hay costos monetarios y personales que deben tenerse en cuenta.
La vida OTR (Over-The-Road) implica permanecer días o incluso semanas lejos de casa, organizar las comidas alrededor de la ruta, dormir dentro del camión y encontrar tiempo para cuidar la salud en medio de una jornada condicionada por entregas, tráfico y horas de servicio.
Ese estilo de vida tiene un precio que resulta difícil de calcular mirando solamente el paycheck. Según el U.S. Bureau of Labor Statistics (BLS), el salario medio anual de los conductores de camiones pesados y tractor-trailers fue de $58,640 en mayo de 2025. Sin embargo, una parte de esos ingresos termina financiando las particularidades de trabajar en la ruta.
El monto varía enormemente según los hábitos de cada conductor. Comer todos los días en restaurantes o cocinar en la cabina, conseguir estacionamiento gratuito o tener que reservar un espacio y contar con determinados beneficios de la empresa pueden representar diferencias de cientos de dólares al mes. Y el primer gasto aparece, inevitablemente, a la hora de comer.
Comer en la ruta: uno de los gastos que más se siente

La alimentación es uno de los costos más variables. Para un conductor que compra desayuno, almuerzo, cena, bebidas y snacks todos los días, el gasto puede crecer rápidamente.
Una comida caliente en ruta puede superar fácilmente los $15 y, multiplicada por varias comidas diarias, convierte a la alimentación en una partida importante del presupuesto mensual.
Existe, sin embargo, una referencia interesante. El Internal Revenue Service (IRS) establece para trabajadores de la industria del transporte una asignación estándar especial para comidas durante viajes elegibles. Para 2025, esa referencia fue de $80 diarios dentro de Estados Unidos continental y $86 fuera de esa área.
Además, determinados trabajadores sujetos a las reglas federales de Hours of Service pueden aplicar un tratamiento especial sobre los gastos de comidas cuando cumplen las condiciones fiscales correspondientes.
Por eso, cocinar dentro del camión puede representar una diferencia considerable. Una pequeña heladera, microondas, air fryer u otro equipo compatible con la instalación eléctrica de la unidad permite comprar alimentos en supermercados y preparar varias comidas con anticipación.
Pero la diferencia no es solamente económica. Poder elegir frutas, vegetales, carnes magras, huevos, yogur, frutos secos o alimentos con menos sodio permite reducir la dependencia de productos ultraprocesados y comida rápida.

Hasta 11 horas detrás del volante
El problema más serio aparece cuando se analiza cuánto tiempo puede pasar sentado un conductor.
Según la Federal Motor Carrier Safety Administration (FMCSA), un conductor de transporte de cargas puede manejar un máximo de 11 horas después de haber tenido 10 horas consecutivas de descanso y no puede conducir más allá de la hora 14 desde que comenzó su período de trabajo. Además, debe realizar una pausa de al menos 30 minutos después de acumular ocho horas de conducción sin una interrupción de esa duración.
Cumplir legalmente esas horas no significa necesariamente que el organismo humano esté diseñado para permanecer prácticamente inmóvil durante tanto tiempo.
Un estudio nacional del National Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH), basado en una encuesta a 1,670 camioneros de larga distancia, encontró que 69% tenía obesidad y 17% obesidad severa. Más de la mitad de los participantes presentaba además dos o más condiciones o conductas de riesgo, entre ellas hipertensión, obesidad, tabaquismo, baja actividad física, colesterol elevado o dormir menos de seis horas.
NIOSH advierte que la obesidad incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, apnea del sueño, enfermedades cardíacas, problemas articulares, dolor de espalda y accidente cerebrovascular, entre otras condiciones.
Es decir: el problema no es simplemente subir de peso. Para un camionero profesional, cuidar la salud también significa proteger su capacidad para seguir trabajando.
Dormir tampoco es tan sencillo
Al final de la jornada aparece otro desafío: encontrar dónde estacionar.
El problema es suficientemente serio como para que el Departamento de Transporte de Estados Unidos haya destinado recursos específicos a ampliar el estacionamiento para camiones.
Según el U.S. Department of Transportation, ATA y OOIDA informaron que 98% de los conductores experimentaba dificultades para encontrar estacionamiento seguro y que los camioneros podían perder alrededor de 56 minutos de tiempo de conducción buscando un espacio.
La escasez es particularmente problemática por la noche y en corredores de alto movimiento. Cuando los espacios gratuitos están ocupados, algunos conductores terminan pagando estacionamiento reservado o deben comenzar a buscar dónde detenerse mucho antes de agotar sus horas disponibles.
Esto genera un círculo complejo: manejar, controlar el ELD, cumplir con la entrega y, al mismo tiempo, calcular con anticipación dónde será posible pasar la noche.
El costo que no aparece en ninguna factura
Después está aquello que resulta mucho más difícil expresar en dólares: el tiempo lejos de casa.
El propio BLS señala que los camioneros de larga distancia pueden permanecer fuera durante días o semanas, trabajan frecuentemente de noche, los fines de semana y durante feriados.
Eso puede significar perder cumpleaños, celebraciones familiares, actividades escolares o simplemente la rutina cotidiana con hijos y pareja.
La tecnología permite mantener contacto por videollamada o mensajes, pero no elimina la distancia. Para muchos conductores OTR, regresar a casa significa además intentar reconectarse rápidamente con una dinámica familiar que continuó funcionando durante su ausencia.
Por eso, cuando se habla del salario de un trucker, el cálculo no debería limitarse exclusivamente al pago por milla. Hay tiempo, alimentación, descanso, salud y relaciones personales involucradas.
¿Qué puede hacer un trucker para cuidar su salud y vivir mejor?
No es necesario convertir cada descanso en una sesión de gimnasio. Una de las estrategias más realistas es aprovechar pequeños espacios disponibles durante la jornada.
Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan para los adultos al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, como caminar a paso rápido, además de ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana. Y esos 150 minutos no tienen que realizarse todos juntos: pueden dividirse en períodos más pequeños.
Para un camionero eso podría traducirse en tres caminatas de 10 minutos alrededor del truck stop durante el día, siempre en zonas seguras; realizar sentadillas, flexiones o ejercicios con bandas elásticas durante una pausa; caminar mientras espera una carga cuando las condiciones del lugar lo permitan; y aprovechar gimnasios durante los períodos de descanso más largos.
También ayuda llevar agua en la cabina, planificar parte de las comidas antes de comenzar el viaje, reducir bebidas azucaradas y alimentos con exceso de sodio, respetar el descanso y no postergar indefinidamente los controles médicos.
Para quienes llevan mucho tiempo sin realizar actividad física o tienen enfermedades crónicas, los CDC recomiendan consultar con un profesional de la salud antes de iniciar actividad vigorosa.
El camión puede ser el lugar de trabajo y, durante semanas, prácticamente una segunda casa. Pero la rutina OTR no tiene por qué significar abandonar completamente el movimiento, la alimentación saludable o los controles médicos.
Cinco o diez minutos de actividad varias veces al día pueden parecer poco frente a miles de millas de carretera, pero acumulados durante semanas y años pueden convertirse en una inversión mucho más importante que cualquier gasto del viaje: una inversión en la salud del conductor y en más años de calidad de vida.
