En el año en que Estados Unidos celebra los 250 años de la Declaración de Independencia, la administración del presidente Donald Trump anunció uno de los proyectos más ambiciosos para el futuro del transporte aéreo: el regreso de los vuelos comerciales supersónicos sobre territorio continental estadounidense.
El Departamento de Transporte (USDOT) y la Administración Federal de Aviación (FAA) presentaron una propuesta para eliminar la prohibición vigente desde 1973 que impedía a los aviones civiles superar la velocidad del sonido sobre tierra firme. La decisión forma parte de la estrategia del Gobierno para convertir a Estados Unidos en el líder mundial de la próxima generación de la aviación.
Para la administración Trump, el anuncio tiene un fuerte valor simbólico. Mientras el país conmemora dos siglos y medio de independencia, la Casa Blanca busca presentar esta iniciativa como un nuevo capítulo en la historia de la innovación estadounidense, comparable a la conquista del espacio o al desarrollo de la aviación comercial durante el siglo XX.
¿Qué son los vuelos supersónicos?
Se considera que un avión realiza un vuelo supersónico cuando supera Mach 1, es decir, la velocidad del sonido, equivalente aproximadamente a 1.240 kilómetros por hora (770 mph), aunque esta puede variar según la temperatura y la altitud.
En comparación, los aviones comerciales actuales suelen volar entre 885 y 965 kilómetros por hora (550 a 600 mph).
En la práctica, esto permitiría reducir significativamente los tiempos de viaje. Un recorrido que hoy demanda cinco horas podría completarse en alrededor de tres, mientras que rutas aún más largas podrían acortarse en varias horas.
Además del transporte de pasajeros, esta tecnología también podría acelerar el traslado de cargas urgentes, componentes industriales y mercancías de alto valor.
¿Por qué estuvieron prohibidos durante más de 50 años?
La prohibición no estuvo relacionada con la seguridad de las aeronaves sino con el ruido.
Cuando un avión supera la velocidad del sonido genera una onda de choque conocida como estampido sónico (sonic boom), un fuerte estruendo que puede sentirse a kilómetros de distancia.
Durante las décadas de 1960 y 1970 se realizaron numerosas pruebas que generaron miles de reclamos por parte de la población debido a vibraciones, roturas de vidrios y molestias producidas por estos estruendos.
Como consecuencia, en 1973 la FAA prohibió los vuelos civiles supersónicos sobre territorio continental estadounidense, permitiéndolos únicamente sobre océanos, donde el impacto sobre las personas era prácticamente inexistente.
Esa restricción permaneció vigente durante 53 años y fue una de las principales razones por las que el histórico Concorde solamente podía operar determinadas rutas transatlánticas.
¿Qué cambió ahora?
Según la FAA, la tecnología actual permite resolver el problema que originó la prohibición.
Los nuevos diseños utilizan materiales más avanzados, una aerodinámica completamente diferente y nuevas técnicas de operación que reducen de manera considerable el ruido que llega a la superficie.
Una de las innovaciones más importantes es el denominado «Mach Cutoff», una técnica que combina el diseño del avión, la altitud, la velocidad y determinadas condiciones atmosféricas para lograr que la onda de choque se refracte hacia la atmósfera antes de alcanzar el suelo.
En lugar del clásico estampido, las personas apenas percibirían un sonido similar al ruido de fondo de una calle, conocido técnicamente como ondas evanescentes.
La FAA sostiene que este avance hace que la prohibición impuesta hace cinco décadas haya quedado tecnológicamente obsoleta.
Nuevas reglas para una nueva generación de aviones
La propuesta presentada por la FAA no elimina inmediatamente la prohibición, sino que inicia el proceso regulatorio para reemplazarla por normas modernas basadas en niveles máximos de ruido.
La nueva regulación establecerá límites específicos para las operaciones en vuelo, mientras que durante este mismo año se publicará otra normativa destinada a fijar estándares de ruido para el despegue y el aterrizaje.
El objetivo es brindar certeza regulatoria a los fabricantes que actualmente desarrollan aeronaves supersónicas de nueva generación.
Si el proceso avanza según lo previsto, ambas regulaciones quedarían finalizadas hacia mediados de 2027.
Empresas que ya trabajan en esta tecnología
En los últimos años varias compañías comenzaron a desarrollar nuevos aviones comerciales supersónicos.
Una de las más avanzadas es Boom Supersonic, que en 2025 logró demostrar exitosamente el funcionamiento del sistema Mach Cutoff con su prototipo XB-1, considerado un paso previo al desarrollo de un avión comercial para pasajeros.
Aunque el desafío tecnológico continúa siendo enorme y los costos de certificación siguen siendo elevados, la industria considera que la existencia de reglas claras permitirá acelerar las inversiones y el desarrollo de nuevos modelos.
La apuesta de Trump para una «nueva era» del transporte
El secretario de Transporte, Sean Duffy, aseguró que recuperar los vuelos supersónicos representa mucho más que un incremento de velocidad.
Según explicó, el objetivo es impulsar una nueva etapa de innovación estadounidense y reducir los tiempos de traslado de personas y mercancías, fortaleciendo además la industria aeronáutica nacional.
En la misma línea, el director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, Michael Kratsios, afirmó que las antiguas regulaciones frenaban el desarrollo tecnológico y que la nueva política busca garantizar que la próxima generación de aeronaves sea diseñada y construida en Estados Unidos.
La iniciativa también responde a una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en 2025, que instruyó a la FAA a modernizar las normas para permitir el regreso del vuelo supersónico.

Un aniversario mirando hacia el futuro
Mientras Estados Unidos celebra el 250.º aniversario de su Independencia, la administración Trump eligió proyectar esa conmemoración hacia el futuro de la movilidad.
Así como hace 250 años comenzó la construcción de una nación que luego desarrollaría una de las mayores redes de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos del mundo, hoy el país apuesta por liderar la próxima revolución del transporte aéreo.
Si las nuevas regulaciones avanzan como está previsto y los fabricantes logran completar el desarrollo de sus aeronaves, los vuelos comerciales supersónicos podrían volver a convertirse en una realidad por primera vez desde la era del Concorde, marcando el inicio de una nueva etapa para la aviación estadounidense y mundial.
