El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pondrá en marcha una nueva ronda de aranceles de entre 10% y 12.5% a las importaciones provenientes de 60 países. La medida coincide con el vencimiento, el 24 de julio, de los gravámenes temporales que había impuesto tras el revés judicial que limitó el uso de sus facultades para aplicar tarifas comerciales.
Según lo comunicado, la nueva política se aplicará bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que autoriza al gobierno estadounidense a imponer sanciones comerciales contra países que incurran en prácticas consideradas injustas. La administración argumenta que las naciones afectadas no han implementado de manera adecuada prohibiciones contra productos elaborados con trabajo forzado, por lo que se han tomado las nuevas medidas.
El cambio marca una nueva etapa en la estrategia comercial de Trump. En febrero, la Corte Suprema determinó que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no otorgaba facultades para imponer los aranceles globales que el mandatario había decretado con el argumento de enfrentar el déficit comercial. Como consecuencia, el gobierno tuvo que reembolsar los pagos realizados por los importadores.
American workers should not have to compete against goods made with forced labor because our trading partners refuse to close their doors to it. President Trump is righting this wrong by imposing tariffs to strengthen America’s competitiveness. pic.twitter.com/12r9NtaVcO
— United States Trade Representative (@USTradeRep) July 23, 2026
Tras ese fallo, la Casa Blanca recurrió temporalmente a la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite aplicar aranceles durante un máximo de 150 días. Con el vencimiento de ese plazo, la administración optó por utilizar la Sección 301, un mecanismo que ya había empleado durante el primer mandato de Trump para imponer gravámenes a China.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, algunos países lograron reducir las tarifas propuestas al fortalecer sus mecanismos contra el trabajo forzado. India, por ejemplo, pasó de enfrentar un arancel previsto de 12.5% a uno de 10%. Además, ciertos productos estratégicos, como petróleo, gas y fertilizantes, quedarán exentos, al igual que las mercancías que califican para el libre comercio bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), informó Associated Press.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos también mantiene abierta una investigación sobre 16 países por presuntas prácticas de sobreproducción que, según Washington, perjudican a las empresas estadounidenses mediante la caída artificial de precios. Ese proceso podría derivar en nuevas medidas comerciales.

Aranceles: fortaleciendo la manufactura o restringiendo relaciones comerciales
Aunque la administración sostiene que los aranceles fortalecerán la manufactura nacional y combatirán el trabajo forzado en las cadenas de suministro, especialistas advierten que su efectividad dependerá de la forma en que se apliquen. Organizaciones defensoras de derechos humanos consideran que las restricciones a las importaciones pueden contribuir a desalentar el trabajo forzado, pero insisten en que deben ir acompañadas de mecanismos de supervisión, transparencia y cooperación internacional para que produzcan resultados duraderos.
Los nuevos gravámenes también implican riesgos económicos. En Estados Unidos, los aranceles son pagados por las empresas importadoras, que con frecuencia trasladan ese costo a los consumidores mediante aumentos de precios. Esto podría generar presión adicional sobre el costo de vida en un contexto políticamente sensible, a pocos meses de las elecciones intermedias.
