Las alarmas volvieron a encenderse en Wall Street tras la publicación del último dato de inflación mayorista en Estados Unidos.
En el más reciente episodio del podcast Mercado Sobre Ruedas, el periodista especializado en mercados financieros Julián Yosovitch, analiza la inflación del mercado estadounidense, la presión de la Reserva Federal (Fed), así como el impacto geopolítico en la economía global. A continuación, repasamos las principales reflexiones de Yosovitch.
Las alarmas volvieron a encenderse en Wall Street tras la publicación del último dato de inflación mayorista en Estados Unidos. El Índice de Precios al Productor (PPI) de enero se ubicó en 0.5% mensual, por encima del 0.3% esperado por el mercado y del 0.4% registrado el mes previo. En términos interanuales, el indicador trepó al 2.9%, superando el 2.6% proyectado.
La mayor preocupación surgió del PPI subyacente, el cual excluye precios volátiles, que avanzó 0.8% mensual y 3.6% interanual, muy por encima del 3% previsto y del 3.3% anterior. El dato complica el panorama para la Reserva Federal de Estados Unidos, que enfrenta un escenario de inflación aún lejos del objetivo del 2% y señales de enfriamiento en el mercado laboral, según Yosovitch.
Crece la presión sobre la Reserva Federal
Saltando a la Fed, el análisis de Yosovitch nos explica que el mercado descuenta con un 96% de probabilidad que en la próxima reunión del 18 de marzo la Fed mantendrá la tasa en el rango de 3.50% a 3.75%. Con el primer recorte recién proyectado para finales de julio con 45% de probabilidad, con una baja de 25 puntos básicos, y un segundo ajuste en octubre para cerrar el año en torno al 3.00% a 3.25%.
Sin embargo, el debate interno es cada vez más intenso, explica el experto en mercados, con el presidente del organismo, Jerome Powell, transitando los últimos meses de su mandato en medio de presiones políticas del entorno de Donald Trump para acelerar los recortes. Su eventual reemplazante, Kevin Warsh, ya fue nominado pero debe ser confirmado por el Senado.
Dentro del comité conviven posturas divergentes. Austan Goolsbee, presidente de la Fed de Chicago, sostuvo que no es prudente bajar tasas hasta contar con mayor evidencia de desaceleración inflacionaria y advirtió que una inflación estancada en torno al 3% no es consistente con la meta oficial. Del otro lado, el gobernador Christopher Waller mostró una visión más flexible, aunque reconoció que el mercado laboral podría estar más firme de lo previsto, reduciendo la urgencia de nuevos recortes.
El mayor riesgo para la autoridad monetaria es enfrentar un escenario de inflación en alza con debilitamiento del empleo, una combinación que podría forzar ajustes monetarios más severos en el futuro.
En este contexto de mayor volatilidad, el banco suizo UBS redujo su recomendación para la renta variable estadounidense y ajustó a la baja su objetivo para el S&P 500 a 7,500 puntos hacia fin de año, por debajo de los 7,650 estimados previamente por otros estrategas. La entidad citó riesgos vinculados a la depreciación del dólar, valuaciones exigentes y la turbulencia política en Washington.
Históricamente, marzo suele ser un mes positivo para el S&P 500, explica Yosovitch, puesto que sube en promedio 1.1% y termina al alza el 66% de las veces desde 1964, aunque se caracteriza por una volatilidad algo superior al promedio mensual.

Rotación sectorial y rally del petróleo
El mercado evidencia una marcada rotación sectorial, con la minería y oro liderando las subas con avances del 35% en el año, seguidos por energía, materiales e industriales (entre 23% y 13%). En contraste, el sector financiero cae 6%, la tecnología 5% y consumo 2%, evalúa Yosovitch.
El desempeño energético se explica en parte por el repunte del petróleo, que cotiza en torno a los 67–68 dólares, en máximos desde mediados del año pasado. La suba responde a la incertidumbre geopolítica y a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre desarme nuclear, que se retomarán en Ginebra.
En suma, la combinación de presiones inflacionarias, dudas sobre el mercado laboral, tensiones políticas y cuestionamientos al boom de la inteligencia artificial configura un escenario más desafiante para Wall Street. El rumbo de la política monetaria será determinante para definir el tono de los mercados en los próximos meses.