En el más reciente episodio del podcast Mercado Sobre Ruedas, el periodista especializado en mercados financieros, Julián Yosovitch, ofrece un análisis y una reflexión sobre el estado actual de la geopolítica, su impacto en la economía estadounidense y la presión que enfrenta la Reserva Federal (Fed) ante la posible transición en la administración de Jerome Powell.
A continuación, repasamos las principales reflexiones de Yosovitch.
Conflicto en Oriente Medio en escala
El conflicto en Oriente Medio sigue escalando y genera cada vez más preocupación en los mercados internacionales. El nuevo líder supremo de Irán, Mohammad Khamenei, declaró recientemente que el estrecho de Hormuz permanecerá cerrado, una medida que busca presionar a Estados Unidos y que afecta directamente al comercio mundial de petróleo, ya que por esa vía circula cerca del 20% del crudo global.
Khamenei también exigió el cierre inmediato de todas las bases militares estadounidenses en la región, advirtiendo que serán atacadas, según declaraciones televisadas traducidas por Reuters. Estas fueron sus primeras palabras públicas desde su nombramiento el 9 de marzo, luego del asesinato de su padre, Eshatollah Ali Khamenei, atribuido a ataques combinados de fuerzas israelíes y estadounidenses a fines de febrero.
Ante estos conflictos, el mercado reaccionó de inmediato: el precio del petróleo se disparó, superando los $120 dólares por barril en algunos momentos antes de estabilizarse en torno a los $100 dólares, representando un incremento de más del 60% en el último mes. Esta escalada impacta directamente en la inflación global, dado que el petróleo es un insumo clave en transporte, energía y manufactura. Analistas advierten que el crudo podría alcanzar los $200 dólares si la situación se prolonga, generando un escenario de presión inflacionaria que afectaría tanto a empresas como a consumidores.

Señales de debilidad en la economía de EE.UU.
Por otro lado, los datos económicos de Estados Unidos muestran señales mixtas. La inflación de febrero se mantuvo en niveles moderados, con un 0.3% mensual y un 24% interanual, sin mostrar aún efectos de la reciente subida del petróleo. Sin embargo, el mercado laboral presentó una sorpresa negativa, con la destrucción de 92,000 empleos en febrero frente a los 50,000 que se esperaban, generando temores de una posible desaceleración económica. Esto debido a que una debilidad prolongada en el empleo podría reducir la confianza del consumidor y afectar la actividad económica, dado que el consumo representa dos tercios del PIB estadounidense.
La combinación de riesgos inflacionarios y desaceleración laboral pone a la Reserva Federal en un escenario complejo: subir las tasas para controlar la inflación podría profundizar la recesión, mientras que reducirlas para estimular el empleo podría intensificar la presión inflacionaria, configurando un panorama de riesgo de estanflación. Los inversores ya ajustan sus expectativas, postergando los posibles recortes de tasas y anticipando que la Fed priorizará la estabilidad de precios sobre el impulso del mercado laboral.
El próximo presidente de la Reserva Federal, Kevin Walsh, tendrá que enfrentar este delicado equilibrio, con una economía marcada por la volatilidad, los conflictos geopolíticos y la incertidumbre sobre la evolución de la inflación.

Impacto en los mercados
En Wall Street, los sectores más beneficiados por la subida del petróleo han sido energía y gas, con incrementos de hasta el 33% en lo que va del año, mientras que sectores intensivos en consumo de crudo, como transporte aéreo e industrias, registran caídas significativas.
Los principales índices estadounidenses reflejan esta tensión: el S&P 500 baja 1.9% en lo que va del año, el Dow Jones más de 2%, y el NASDAQ tecnológico ha caído 3.8%, mostrando la alta volatilidad provocada por la guerra en Oriente Medio y las expectativas económicas inciertas.