Dos accidentes aéreos han ocurrido en menos de una semana en Florida, abriendo de nuevo el debate sobre la falta de personal en los centros de control aéreo en Estados Unidos. El déficit de profesionales continúa siendo un problema en la industria de la aviación, con aproximadamente el 90% de los centros operando con niveles mínimos de personal.
Los informes de la aviación estipulan que actualmente Estados Unidos cuenta con tan solo 11,000 operadores capacitados, frente a los más de 14,000 o hasta 16,000 que requiere el tráfico aéreo actual. De 2013 a 2023, la Administración Federal de Aviación (FAA) ha contratado sistemáticamente menos controladores de los necesarios, provocando una disminución del 13% en el número de controladores entre 2010 y 2024, a pesar de que el volumen de vuelos aumentó más del 8% durante el mismo período. A principios de 2025, solo unos 10,800 controladores certificados se encontraban trabajando activamente.
El número de controladores aéreos en EE.UU. ha disminuido aproximadamente un 6% en la última década, según datos de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE.UU. Como resultado, se han producido escaseces de personal en instalaciones críticas.
La escasez fue especialmente notable en otoño del 2025, durante el cierre de gobierno en octubre, con doce instalaciones de la FAA siendo afectadas y miles de trabajadores abandonando sus puestos.
Otros factores que han agravado la situación actual han sido:
- Los cierres del gobierno. Por ejemplo, los cierres de 2013 y 2018-2019 congelaron todas las actividades de contratación y capacitación.
- La pandemia de COVID-19, que provocó la suspensión de la capacitación durante 4 meses.
- Tendencias inesperadas en la fuerza laboral y en el tráfico aéreo.
Para hacer frente a la escasez, la FAA ha estado trabajando para contratar y capacitar a nuevos controladores. Sin embargo, la tarea no es ni sencilla ni rápida, además, supone un riesgo para la aviación en general.
¿Por qué hay escasez de controladores aéreos?
Limitaciones de la capacitación
Los nuevos controladores deben completar un riguroso proceso de capacitación de varios años, que incluye un curso de 4 a 6 meses en la Academia de la FAA y una extensa capacitación práctica en las instalaciones asignadas. La certificación en instalaciones grandes y de alto tráfico puede tomar hasta cuatro años. Además, la capacidad limitada de las aulas, la escasez de instructores con experiencia y las altas tasas de reprobación limitan aún más el número de nuevos controladores que ingresan al mercado laboral
Requisitos estrictos de contratación y elegibilidad
La FAA impone criterios estrictos a los solicitantes: ciudadanía estadounidense, edad menor de 31 años, autorizaciones médicas y de seguridad, visión casi perfecta y experiencia educativa o laboral específica. Solo alrededor del 10% de los solicitantes pasa la selección inicial, y aún menos completa la certificación completa.
Jubilaciones forzadas y deserción
Los controladores deben jubilarse a los 56 años, con exenciones excepcionales hasta los 60. Además, las altas cargas de trabajo, las horas extras obligatorias y los horarios estresantes contribuyen al agotamiento y a la deserción.

Peligros de la escasez de personal en los centros de control aéreo
En 2026, la escasez de personal en los centros de control aéreo representa un riesgo operativo importante, aunque no significa automáticamente que volar sea inseguro. El problema principal es que menos controladores disponibles obliga a trabajar con menor margen de capacidad y, en algunos casos, con más horas extra.
- Fatiga de los controladores – La falta de personal puede aumentar las horas extra y reducir los períodos adecuados de descanso.
- Mayor probabilidad de errores humanos – El exceso de carga de trabajo, aumenta el riesgo de errores de comunicación, coordinación o toma de decisiones.
- Más demoras y cancelaciones – Cuando no hay suficientes controladores, una medida de seguridad es reducir temporalmente el número de aeronaves que pueden entrar o salir de un sector.
- Mayor riesgo de incidentes de separación – Si dos aeronaves reciben instrucciones incompatibles o no se detecta a tiempo una situación de conflicto, puede producirse una pérdida de separación.
- Dependencia excesiva de horas extra – Es una solución temporal, pero difícil de mantener. La propia FAA señala que depender continuamente de horas extra perjudica el rendimiento y la retención de personal.
- Pérdida de experiencia – La FAA identifica precisamente la capacidad de formación, disponibilidad de instructores y tiempos de certificación como limitaciones del sistema.
¿Significa que volar en 2026 es peligroso?
Una de las funciones de la gestión del tráfico aéreo es reducir el número de vuelos cuando la capacidad disponible no permite manejarlos con seguridad. Es decir, la consecuencia visible de una escasez puede ser una demora o restricción de tráfico en lugar de un accidente; no aumenta el peligro de volar, sino que disminuye la disponibilidad de vuelos.
La preocupación está en que una combinación de la escasez, fatiga, aumento del tráfico, fallos de equipos y condiciones meteorológicas adversas reduce los márgenes de seguridad simultáneamente. Sin embargo, la FAA está intentando corregir el problema a través de la implementación del plan 2026–2028, que establece objetivos de contratar 2,200 controladores en 2026, 2,300 en 2027 y 2,400 en 2028, acelerando la formación y mejorando la planificación de turnos.
El mayor peligro de la escasez no es que los controladores disponibles tengan que gestionar demasiado tráfico durante demasiado tiempo, aumentando la fatiga y reduciendo el margen para detectar y corregir errores antes de que se conviertan en incidentes.
