El pasado viernes 4 de abril, la oficina del Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) de Pennsilvania, cerca de Kittanning, estalló en caos luego de que agentes del Servicio de Control e Inmingración de Aduanas (ICE) se presentaran a las instalaciones respondiendo a un aviso sobre una concentración “inusualmente numerosa” de conductores de camiones, sospechosos de ser indocumentados.
La llegada de los agentes federales de ICE provocó que varias personas decidieran huir de la escena, corriendo por los patios de las casas del vecindario, e incluso abandonando sus vehículos, según reportó Fox News. La operación resultó en 13 inmigrantes indocumentados detenidos por los agentes, y un caos total en las oficinas del DMV.
La redada fue respuesta al llamado de Zach Scherer, un bombero y activista de la zona de Butler, quien, según los datos publicados por Fox News, el viernes por la mañana grabó un video en el que se veía una cantidad “inusualmente grande» de personas fuera del DMV de Pennsilvania.
Scherer declaró haberse puesto en contacto con las fuerzas del orden locales y haber llamado al Departamento de Seguridad Nacional de Pittsburgh, para informales sobre la situación. Momentos más tarde, los agentes de ICE respondieron a la denuncia de Scherer, arrestando a más de una docena de inmigrantes de Uzbekistán, Kirguistán y Turkmenistán, entre otros países.
Mayor coordinación entre el ICE y la policía local: el esfuerzo por eliminar a conductores indocumentados
En el contexto actual, este incidente cobra relevancia en dos sentidos. Por un lado, ha aumentado la preocupación de ciudadanos y autoridades ante la posibilidad de que inmigrantes indocumentados obtengan licencias de conducir comerciales, especialmente a raíz de incidentes recientes en los que algunos de estos conductores se han visto involucrados. Por otro, pone de relieve una posible coordinación entre personas indocumentadas que estarían aprovechando vulnerabilidades del sistema del DMV.
Sin embargo, surge un tercer aspecto que también merece atención: la posible colaboración entre las agencias de transporte y las agencias federales de seguridad. Hace aproximadamente un mes, se llevó a cabo una audiencia sobre las medidas de la administración de Trump contra los camioneros extranjeros, la cual impulsó una mayor coordinación entre el ICE y la policía local con el objetivo de identificar, detener y deportar a camioneros indocumentados.
Tim Tipton, comisionado del Departamento de Seguridad Pública de Oklahoma, quien apoya las restricciones de la administración de Trump, explicó al subcomité de supervisión del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes durante la audiencia, cómo la acreditación de oficiales estatales y locales a través de ICE en 2025 para hacer cumplir las leyes de inmigración ha dado como resultado que la patrulla de carreteras del estado haya detenido a más de 450 conductores comerciales por violaciones de inmigración.
Wendy Liu, abogada del Grupo de Litigios de Public Citizen, respaldó el argumento estableciendo que “los requisitos para obtener la licencia CDL son idénticos para los ciudadanos estadounidenses, los residentes permanentes legales y los inmigrantes documentados, independientemente de su ciudadanía o estatus migratorio”. Según Liu, todos los conductores deben demostrar dominio del idioma inglés, 30 habilidades diferentes de control de inspección de vehículos y de conducción, y demostrar sus conocimientos en 20 áreas distintas, para poder ser acreditados con una licencia comercial.

El PennDOT no colaboró con las autoridades del orden
A pesar de la coordinación entre los elementos de seguridad locales con los agentes de ICE, Alexis Campbell, portavoz del PennDOT, declaró a Fox News Digital que la agencia no se coordinó con las autoridades federales de ninguna manera. Sugirió que la afluencia de camioneros en el DMV probablemente se debiera a una coincidencia de vencimientos masivos o a la necesidad de actualizar datos clave.
“El Centro de Licencias de Conducir de West Kittanning estaba procesando actualizaciones de formularios médicos para los titulares actuales de permisos de aprendizaje comerciales o licencias de conducir de personas no domiciliadas, lo que provocó una gran afluencia de clientes en West Kittanning,” declaró Campbell.
El incidente ha servido como una nueva muestra de que la administración de Trump y el Departamento de Transporte de EE. UU. toman con seriedad sus compromisos respecto a la eliminación de conductores comerciales indocumentados, y de que las autoridades locales desempeñan un papel clave en esta labor.
