La temporada de construcción de 2026 comenzó con una fuerte inversión en infraestructura de transporte en Estados Unidos. Texas se posiciona como uno de los principales protagonistas con una serie de proyectos destinados a ampliar autopistas, reconstruir puentes y mejorar la movilidad urbana, mientras que otros estados como Ohio, Utah, Wisconsin y Minnesota desarrollan programas de gran escala que suman miles de millones de dólares en obras.
Aunque no se trata de un único programa federal, los distintos departamentos estatales de transporte avanzan simultáneamente con iniciativas que buscan modernizar corredores estratégicos, reducir la congestión vehicular y mejorar la seguridad para automovilistas y transportistas.
Para la industria del transporte de carga, estas inversiones representan tanto desafíos operativos durante los años de construcción como beneficios de largo plazo gracias a una infraestructura más eficiente.
Texas concentra algunos de los proyectos más importantes
El Departamento de Transporte de Texas (TxDOT) lidera varias de las obras de mayor magnitud del país. La principal es el I-35 Capital Express Central Project, en Austin, una iniciativa valorada en aproximadamente US$4.500 millones que transformará uno de los corredores más transitados del estado.
El proyecto forma parte de la modernización de un corredor de aproximadamente 79 millas e incluye la reconstrucción de los puentes sobre Lady Bird Lake, la incorporación de carriles de gestión de tráfico para vehículos de alta ocupación, un nuevo intercambiador urbano en Riverside Drive y mejoras destinadas a peatones y ciclistas.
Según TxDOT, la obra también contempla nuevos senderos peatonales, infraestructura para bicicletas y condiciones que facilitarán la futura integración del sistema de tren ligero proyectado para la ciudad de Austin.
Las obras comenzaron durante 2025 y su finalización está prevista para 2033. Mientras tanto, continúan diversos cierres parciales de calles y accesos dentro del corredor para permitir el avance de la construcción.

Expansiones en distintas regiones del estado
Los trabajos no se limitan a Austin.
En el área de Houston, TxDOT inició durante el verano de 2026 la ampliación de un tramo vial que aumentará de cuatro a seis carriles la capacidad entre la Interestatal 10 y la Highway 290, una zona donde el crecimiento residencial incrementó significativamente el volumen de tránsito.
En el condado de Taylor, el estado destinó aproximadamente US$125 millones para ampliar la Interestatal 20 a seis carriles e incorporar un nuevo paso elevado en Judge Ely Boulevard, una obra que apunta a mejorar la seguridad y reducir los tiempos de viaje.
También continúan proyectos de menor escala pero de impacto local, como la incorporación de nuevos semáforos y mejoras en intersecciones de localidades como Wimberley, destinadas a optimizar la circulación y disminuir los riesgos de accidentes.
Ohio establece un récord de inversión

Fuera de Texas, uno de los programas más ambiciosos corresponde a Ohio, cuyo Departamento de Transporte desarrolla un plan de US$3.400 millones que abarca 977 proyectos distribuidos en todo el estado.
Las obras incluyen la mejora de 739 puentes y más de 4.500 millas de carreteras.
Entre los proyectos más relevantes se destacan la renovación de la I-90 en el condado de Cuyahoga, con una inversión cercana a US$280 millones, y la ampliación de la U.S. Route 33, valorada en aproximadamente US$274 millones.
Las autoridades estatales señalaron que el objetivo principal es aumentar la confiabilidad del sistema vial y reforzar la seguridad para acompañar el crecimiento económico.
Utah apuesta a nuevas conexiones
En Utah, el Departamento de Transporte impulsa 176 nuevos proyectos cuyo valor conjunto alcanza los US$2.800 millones.
Uno de los desarrollos más importantes es la conexión de la autopista 2100 North, en Utah County, una iniciativa estimada en US$621 millones que incorporará nuevos puentes, conexiones entre corredores principales y senderos de uso compartido para peatones y ciclistas.
El programa estatal combina la preservación de infraestructura existente con nuevas expansiones destinadas a aliviar la congestión en las zonas de mayor crecimiento poblacional.
Wisconsin moderniza corredores estratégicos
En Wisconsin, el programa anual contempla más de 400 proyectos de infraestructura vial.
La obra de mayor magnitud es la modernización del corredor I-94 East-West, cerca de Milwaukee, una inversión estimada en US$1.700 millones que incluye la reconstrucción de intercambiadores y mejoras integrales del corredor.
Además, el estado desarrolla importantes intervenciones sobre la I-41, la U.S. Route 51 y distintos cruces sobre ríos que buscan fortalecer la conectividad regional.
Minnesota amplía su red de transporte
Por su parte, Minnesota ejecuta más de 200 proyectos de carreteras y puentes, además de otros 51 proyectos relacionados con aeropuertos, puertos, pasos ferroviarios y sistemas de transporte público.
Entre las obras más importantes figura la reconstrucción de la Highway 65 en Blaine, una inversión de aproximadamente US$195 millones que incorporará cuatro nuevos intercambiadores para reducir la congestión y mejorar la seguridad.
También avanzan ampliaciones sobre la I-94, mejoras en Moorhead y distintas intervenciones en el área metropolitana de Minneapolis.
Un impulso para la infraestructura y el transporte
El conjunto de estas inversiones refleja una estrategia compartida por distintos estados para modernizar la infraestructura de transporte frente al crecimiento demográfico, el incremento del movimiento de cargas y la necesidad de mejorar la seguridad vial.
Para el sector del transporte de carga, los próximos años estarán marcados por desvíos, restricciones temporales y zonas de obra, especialmente en corredores estratégicos como la I-35 en Texas o la I-94 en Wisconsin. Sin embargo, una vez concluidos, estos proyectos prometen aumentar la capacidad de las principales rutas del país, reducir los tiempos de viaje y mejorar la conectividad entre centros logísticos, puertos, áreas metropolitanas y corredores comerciales.
Texas vuelve a ocupar un lugar central en ese proceso, liderando algunas de las inversiones más importantes del país y consolidando su papel como uno de los principales ejes del sistema de transporte e infraestructura de Estados Unidos.
